Nueva Campaña Antidroga de la FAD
Este podría ser un ejemplo de como se puede seguir haciendo una campaña de publicidad que tiene el mismo objetivo que otras anteriores del mismo cliente, pero que se lleva a cabo de una manera y con un tono diferentes. O eso pensamos.




Comentarios
consol torrente | 15 Sep, 2008
He escrito una historia ficticia pero que bien puede ser cierta, he pensado que si os puede servir para alguna de vuestras campañas.
Carta de una madre
Querido hijo,
Hoy cumplirías 18 años, tu mayoría de edad, la que tanto deseabas llegar, pensabas comerte el mundo y el mundo se te comió a ti.
De nada me sirven las lamentaciones, ahora ya no puedo retroceder en el tiempo, llegaste a mi cuando menos te esperaba, fuiste mi razón de vivir, me diste fuerza para seguir luchando, contra toda clase de adversidades, quise disfrutar de tu infancia te dediqué todo el tiempo, te mimé tal vez demasiado, no quería imponerte nada, pretendía educarte dándote plena libertad de elegir, estaba segura que elegirías la opción correcta, hoy me arrepiento, no sabes cuanto.
Conforme ibas creciendo tu carácter también lo iba haciendo a la par, pero yo intentaba buscar siempre una justificación a tus malas contestaciones, a tus exigencias, cada vez mayores, la libertad que quise darte la convertiste en libertinaje, no supe parar a tiempo, cuando quise reaccionar ya era demasiado tarde, aquel niño que me daba fuerzas para luchar, me estaba quitando la poca energía que me quedaba.
Tus salidas nocturnas cada vez eran más asiduas, cada vez más largas, me pasaba horas en el balcón esperándote para comprobar en el estado en que llegabas, sabía que ingerías alcohol y que fumabas algún cigarrillo, pero esperaba que tu te dieras cuenta de lo mucho que te perjudicaba sin tener que llegar yo a tener que prohibírtelo, otro error por mi parte, ahora que ya es demasiado tarde es cuando me doy cuenta.
No se en que momento los cigarrillos pasaron a porros, los porros a chocolate y del chocolate Dios sabe a que otra porquería, hasta llegar donde llegaste, a morirte de una sobredosis de heroína adulterada.
Ahora comprendo que fue de los cubiertos de plata, de la pulsera de compromiso que me regaló tu padre, del dinero que me faltaba y que siempre me hacías creer que yo había perdido ¿Cómo pudiste caer tan bajo?
No sabes, ni sabrás nunca cuanto me arrepiento de no haber sabido educarte como es debido, inculcarte los valores humanos, enseñarte a distinguir el bien del mal, sin imposiciones, sin castigos, ahora ya es demasiado tarde para lamentaciones, tu ya me has dejado para siempre, contigo te has llevado mis fuerzas, mis ganas de luchar, ya no me quedan motivos para hacerlo, solo me queda contar las horas, los días, los meses que volveremos a vernos, espero que donde quiera que estés no existan drogas ni enfermedades y podamos disfrutar de plena libertad.
Querido hijo, hoy es tu cumpleaños, tu mayoría de edad, soplaré por ti las velas y pediré un deseo: “Dios mío, haz que me despierte de esta pesadilla”…
Una madre desesperada
david | 15 Sep, 2008
Muchas gracias Consol, se agradece enormemente un comentario de este tipo, normalmente escribimos poco y decimos menos.
Gracias de nuevo.