Conversaciones comprando el pan. Ritxi Ostáriz
Ocasión inmejorable para charlar con Ritxi Ostáriz.

D Lillo.- Hombre Ritxi, dichosos los ojos. ¿Eres de los que todavía compra buen pan?
Ritxi Ostáriz.- Aupa David, ¡qué sorpresa! Pues aunque soy un seguidor de la cocina más tradicional, no soy demasiado de comprar el pan. Pero hoy justo me pillas aquí bien tempranito comprando una buena chapata artesana para preparar el bocadillo que me llevaré a mi excursión al monte. ¡Ha sido volver a Euskadi y a uno le entra la vena montañera!
DL.- Hasta hoy, nuestra comunicación ha sido siempre virtual ¿Qué piensas de este nuevo fenómeno del “feisbuk”?
RO.- Me parece una absoluta pérdida de tiempo… ¡pero encantadora, eso sí! Para mí es muy útil por varios motivos, pero principalmente por estar (o mejor dicho ‘sentirme’) algo más cerca de mi gente. Vivo con mi novia en Sopelana (Bizkaia) pero mi grupo de amigos de toda la vida es de Salas de los Infantes, un pueblecito de Burgos, además de los que dejé atrás después de 16 años viviendo en Madrid. El Facebook, el Messenger, y demás ‘tecnologías puntas’ me permite estar en contacto con todos ellos sin necesidad de calentar mucho la oreja al teléfono.
DL.- Eres muy joven y aún así has alcanzado cotas muy altas en tu trabajo ¿Cuál es el secreto?
RO.- Aparte de la suerte y el haber estado en ciertos lugares en momentos precisos, supongo que influye el hecho de que me apasiona lo que hago. En todo caso, volviendo al tema montañero, y usándolo como símil, pienso que por mucha ‘alta montaña’ que haya subido ya (profesionalmente hablando) hay cientos y cientos de picos aún más altos por escalar, y gente más joven que yo que ya las está subiendo. Vamos, que igual que cierta gente pueda pensar que yo he llegado muy lejos en mi trabajo, yo creo que otros han recorrido aún mucho más camino. Siempre todo es muy relativo, está claro.
DL.- Tienes el estudio en Sopelana, ¿crees que hoy en día se puede trabajar desde cualquier lugar, sin necesidad de estar en una gran ciudad?
RO.- ¡Absolutamente! Y ese es precisamente el motivo de que viva donde vivo. Me encanta este sitio; aparte de ser Bizkaia la tierra donde nací, Sopelana no deja de ser un pueblecito muy pequeño donde sales a la calle y ves a la misma gente todos los días. Eso, añadido a la naturaleza (mar y monte) que lo rodea, lo convierte en un marco incomparable. Nada que ver con la vida que llevaba en Madrid, en una zona residencial, donde para comprar el pan como estoy haciendo ahora, tenía que sacar el coche del garaje. De todas formas, y gracias precisamente a las tecnologías, no he notado ningún cambio en mi forma de trabajar, de lo que hacía en Madrid a lo que hago aquí. Aunque suene frío, son muy pocos, muy, muy pocos, los clientes a los que llego a conocer alguna vez en persona. Cuando residía en Madrid ya trabajaba para gente de Noruega, Islandia, EEUU, Alemania o Israel, así que el hecho de haberme venido al norte no ha cambiado nada el modo de trabajo.
DL.- El hecho de formarte en una gran escuela de diseño, ¿de que forma te ha facilitado las cosas a la hora de comenzar a trabajar? ¿Consideras que hay diferencia entre la enseñanza privada y la pública?
RO.- Me formé como dices, en una buena escuela de diseño, que por supuesto me enseñó muchas cosas buenas y ayudó a que hoy sea lo que soy, pero en mi caso particular no se puede decir que me haya aportado demasiado a la hora de encontrar nuevos clientes. Aparte de un par de contactos que sí me llegaron en su día a través de ella, el resto ha tenido que salir de mi insistencia, mi cabezonería y, de nuevo, la suerte. Pero eso también creo que es un caso muy personal mío, por ser tan independiente y autónomo, y no se puede, ni mucho menos, aplicar a todos los estudiantes. Estoy seguro de que los alumnos obtienen, por norma general, grandes ventajas de las bolsas de trabajo de sus escuelas. Y respecto a la escuela privada o pública, pues ni una ni otra, o tanto una como la otra, la única escuela en la que creo es la escuela personal, si tú no sacas partido de ti mismo, te dará igual estar en la mejor escuela de diseño que en un curso de una semana de Photoshop. Y para muestra, un ejemplo, mi ‘colega’ Tomás Peña, conocido por todos como Espaun, que nunca ha recibido más formación académica que la que él mismo se ha impartido, y ha llegado donde otros ni siquiera soñamos.
DL.- En tu trabajo hay una relación muy fuerte con la música, ¿la buscaste o te encontró ella a ti?
RO.- Puede decirse que la he buscado, porque en ella he centrado casi siempre mis intentos de conseguir nuevos clientes. Pero lo cierto es que ha sido todo bastante gradual. Empecé trabajando mucho para televisión, y sin comerlo ni beberlo me he encontrado con que a día de hoy la gran carga de mi trabajo es la música. Por supuesto que es algo que me encanta, tanto por el formato físico en sí, el cd o el vinilo, como la forma de trabajar en este terreno. Tienes un proyecto, generalmente el diseño de un disco, que se puede decir es bastante corto en el tiempo, casi nunca se dilata más de una semana. Diseñas, facturas, cobras e inmediatamente te permite pasar al siguiente proyecto. Odio con toda mi alma los proyectos largos que parece que nunca van a terminar. Puede conmigo el hecho de crear una imagen y tirarte un mes o más trabajando sobre ella, dando vueltas a la misma idea. No me gusta, necesito crear cosas nuevas cada semana. Pero que no quepa ninguna duda de que no quiero estancarme y ahora mismo me gustaría, cada vez más, empezar a hacer cosas nuevas. Seguir con los discos sí, pero acercarme todo lo que pueda al mundo ‘libro’ también. Si el formato disco es bonito, el libro es, ahora mismo, mi pieza ideal, donde más me gustaría trabajar.
DL.- Se que eres un apasionado de los papeles, de las tintas y lo palpable, ¿Qué opinas de los ebook?
RO.- Mi actitud hacia los ebook, y aún más acentuada, hacia las descargas legales de música, es una actitud de lástima, de resignación. Sabes que ese es el futuro, el progreso, y lo que vende hoy en día. Es muy cómodo no ocupar espacio en casa o en el estudio con cientos de libros o discos, y además las compañías o editoriales ahorran un montón de gastos en producción. Pero efectivamente, me da pena el no haber llegado a este mundillo unos cinco años antes y haber explotado todo el potencial del libro y el disco cuando estaban en su auge (o al menos cuando no había otra opción). Ahora es cada vez más difícil que una banda, una discográfica o un editor inviertan dinero en sus creaciones, pudiendo tener el material online y sacar un máximo beneficio. En todo caso, tampoco soy especialmente negativo. Creo que no dejará de existir el papel, todavía hay mucha gente, y la habrá al menos durante un par de décadas, que necesitan tocar un libro. Y si algún día el libro o el disco muere de verdad pues los que amamos el formato impreso tendremos que buscar nuevas vías de negocio. ¿Qué tal el papel higiénico? ¿Ese desaparecerá?
DL.- Jajajaja, creo que no, aunque en Japón hay WCs que te lo limpian con un chorrito de agua. Tengo la sensación de que eres un tipo que trabaja en lo que le gusta y como le gusta, ¿realmente es así?
RO.- Realmente es así. Ahora mismo vivo donde quiero vivir, con quien quiero vivir y trabajo en lo que quiero trabajar y de la forma que quiero trabajar. No me imagino cómo sería mi vida trabajando dentro de un estudio o una agencia más grande, estoy seguro de que no sacaría partido a mi trabajo, porque con mi metodología actual es con la que he obtenido los mejores resultados, y con la que, al fin y al cabo, he aprendido a llevar el negocio. Intentar forzarme a hacer otra cosa sería lo más parecido a un suicido profesional. Y lo que también es cierto es que si hace uno o dos años mi mente estaba 100% puesta en el diseño, en mi trabajo-pasión, hoy en día he logrado despejarla y rellenarla con otras actividades, como el montañismo / senderismo o la cocina. Trabajar de la forma en que trabajo, como autónomo en mi estudio, con mis propios horarios, y el tipo de clientes con los que elijo trabajar, me permite utilizar una buena parte de mi tiempo en esas cosas. Si tuviera un horario de estudio no podría de ningún modo dedicar dos horas a probar recetas nuevas, ni tirarme de lunes a jueves sin poder andar con agujetas por haber subido un monte el domingo.
DL.- Tienes clientes en multitud de países, a mi me gustaría poder exportar proyectos también fuera de España, ¿por donde empiezo? ¿Cómo lo hiciste tú?
RO.- Aquí llegaríamos al consejo de ‘echarle morro’. No puede decirse que yo haya seguido una brillante estrategia de marketing para conseguir clientes de todos los países. Simplemente, cuando aún era un crío en esto, abrí mi mail y me puse a escribir a gente con la que me gustaría trabajar, grandes (o pequeños) músicos que pasaron de mi carpeta de iTunes a mi carpeta de clientes. De todas formas, creo que el secreto está en el concepto de la pregunta, en el pararte a pensar ‘¿clientes de dentro? ¿clientes de fuera?’. Eso en mí no existe, ni me lo planteo, porque en ese sentido no concibo el ‘fuera y dentro’. Para mí las fronteras, el que haya una línea de separación entre un pueblo de Extremadura y el vecino de Portugal, son cosas que no acabo de entender, no las veo más que como tratados y acuerdos políticos que, por supuesto, no voy a consentir que afecten a mi vida, ni personal, ni profesional. Por eso no me planteo el hecho de estar trabajando para los de aquí o los de allá. Entiendo que para alguien que tenga que estar visitando a sus clientes y teniendo reuniones para llevar a cabo un proyecto, puede ser más fácil llegar a buen puerto con clientes cercanos, pero en mi caso, que hago todo a través de Internet, la carpeta de un cliente de Bilbao está solamente unos píxeles por encima (o por debajo) que la carpeta de un cliente de Oslo. Esa es toda la distancia real que les separa. Mi intención es que la distancia de Alcobendas a Plaza de Castilla sea la misma que de Sidney a Chicago. (Nota: Así me pasa luego, que busco una ruta de senderismo en el Google Earth, veo que son unos pocos píxeles, llego al terreno y me tienen que sacar casi en helicóptero).
DL.- Son jodidos los píxeles si jejeje. Bueno Ritxi, un placer haber compartido la cola del pan contigo. Espero que volvamos a vernos pronto, ¿quizás en el MAD de este año?
RO.-Sería bonito, por supuesto, el encontrarnos pronto, y más bonito aún si podemos hacer algo juntos. Personalmente me encantan muchos de los clientes de Milrayas, por el hecho de que no son los típicos clientes comerciales de agencia, sino muchas veces ayuntamientos de localidades pequeñas, museos, centros culturales. Me siento más cercano a eso que a Nike, Diesel o Vodafone; me atrae más el concepto ‘Castilla-La Mancha’ que ‘Madrid’ o ‘Barcelona’. Simplemente terminar un ESKERRIK ASKO con mayúsculas por vuestro interés en mi trabajo y constante apoyo. ¡Mucha suerte con todo!
DL.– Milgracias a ti, por tu cercanía y sensatez. Seguimos en contacto.
Algunos datos de Ritxi Ostáriz:
El estudio de Ritxi Ostáriz (http://www.ritxiostariz.com) está especializado en el diseño gráfico, editorial y la dirección de arte. La mayoría de sus proyectos están relacionados de una forma u otra con el mundo musical, habiendo realizado multitud de trabajos para artistas, productores y discográficas internacionales. También destaca su labor en la dirección de arte de festivales y el diseño de libros, revistas y material impreso. Además, dirige y ejecuta proyectos de animación y motion graphics, habiendo desarrollado piezas para numerosas televisiones y productoras nacionales e internacionales; y siendo además, Director del Master de Motion Graphics del Istituto Europeo di Design de Madrid durante los años 2008 y 2009. Su trabajo audiovisual ha sido proyectado, exhibido y publicado, en varios de los festivales, libros y revistas más importantes del sector.
Caricatura por Chema del Fresno




Comentarios
AnitaE | 25 may, 2010
Me encantado esta entrevista. Enhorabuena, Ritxi!